Después de cuatro meses de duro tratamiento ha llegado el momento de reiniciar poco a poco mi vida.
Cuando hace seis meses salí de la consulta con la vista y la mente borrosa, el pensamiento acelerado, comprendí que la vida te cambia en un segundo y decidí no perder ni uno solo. Vi sus rostros y entendí que ellos podían perderme, pero yo no podía perderles a ellos.
Comenzó la batalla desde y hacia la vida. Con disciplina, serenidad, firmeza, fuerza y altas dosis de animo para luchar siempre mirando hacia el mañana contra el cansancio, los ascos y las nauseas.
En mi camino desde y hacia la vida, familia, amigos y compañeros me han dedicado generosamente su tiempo, el mejor regalo, premio o muestra de cariño que se puede dar.
La lucha no ha terminado, pero el camino más difícil e insoportable ya esta recorrido.


















